Opinión: Alcances ciudadanos sobre el cambio climático

Por:

Andrés Gillmore
07/04/2015

Nunca en Chile habíamos vivido un verano con temperaturas tan elevadas en casi todas las regiones y un invierno previo tan seco y cálido en regiones donde comúnmente llueve o nieva en forma considerable y eso es netamente producto del cambio climático.

No hay duda que la teoría que por mucho tiempo circuló por los medios alternativos, que el cambio climático era una intriga internacional, que era un invento para ganar millonarias sumas de dinero, parte de un bluf sustentado por ciertos científicos contratados por las grandes transnacionales a decir verdad nunca lo fue, el cambio climático es una realidad que debemos enfrentar y disponernos a relacionarnos con él de aquí a la eternidad en todo orden de cosas.

Nunca en Chile habíamos vivido un verano con temperaturas tan elevadas en casi todas las regiones y un invierno previo tan seco y cálido en regiones donde comúnmente llueve o nieva en forma considerable y eso es netamente producto del cambio climático, producido por el calentamiento global.

Los sucesos que vinieron a coronar y nos obligan a tener que considerar la teoría del cambio climático como cierta y seria, fueron al comienzo del verano recién pasado con el inicio de los grandes incendios forestales, que lamentablemente aún están muy activos, producidos en un gran porcentaje por tormentas eléctricas secas, que muy raras veces se habían dado en Chile, más propias de países tropicales que de países templados y fríos como el nuestro, que dejaron caer sus fatídicos rayos, destruyendo miles de hectáreas de bosques milenarios.

Los inmensos aludes acontecidos hace unos días en el norte, que arrasaron ciudades y pueblos cordilleranos sin la menor contemplación, producidos por lluvias torrenciales de características tropicales, de una magnitud nunca antes vistas en Chile, nos deben hacer reconsiderar muchos de los formatos en la forma en como debemos planificar el desarrollo y como estamos proyectando el futuro ante el cambio climático, que ya no es un tema del futuro y si del presente mismo.

Una manera de enfrentar el cambio climático, es entender que una parte importante del tema es proteger los glaciares, que son un recurso imprescindible para contrarrestar esta realidad y para la sobrevivencia de las comunidades. No hay duda que para controlar el cambio climático, el cuidado de los glaciares y su uso sustentable es vital para nuestro desarrollo; la relación con ellos y el uso que les damos, nos fornece la capacidad de ser efectivos y eficientes ante esta nueva realidad entre otras cosas. De no ser así, corremos el riesgo de perder la batalla y encontrarnos en un par de décadas más con regiones totalmente desérticas y sin ninguna productividad, con centros urbanos atestados, muy centralizados, disputándose el agua para sobrevivir, generando un desbalance social que nos puede destruir.  

Visitar un glaciar y tener la oportunidad de convivir con uno de ellos, es una de las experiencias más extraordinarias e inolvidables que puede vivir un ser humano. Nos hace razonar sobre la importancia de estas estructuras vivas de hielo y la gran dependencia que tenemos ante estos verdaderos ríos congelados que están en constante movimiento hacia el mar, que dan vida y permiten que el planeta sobreviva.

Nada puede ser más sobrecogedor y fuerte, que compartir con estas masas de hielo en igualdad de condiciones, sintiendo sus palpitaciones y sus lamentos de vida que transitan por sus venas de agua, al constatar su inefable fin por el deshielo que proporciona el calentamiento global y el cambio climático, haciéndonos entender que más temprano que tarde su fin esta escrito y nosotros con ellos, si no tenemos la capacidad de protegerlos.

Los glaciares en palabras simples, se forman cuando la nieve se acumula de un año para el otro sin fundirse. La presión de la nieve al ir perdiendo aire, terminan formando el hielo lechoso y luego el hielo azul, que con el tiempo se hace transparente como el cristal. Para que existan los glaciares se necesitan temperaturas promedios tan bajas, para permitir que la nieve se acumule y se adhiera a la roca muy firmemente, por eso es que hoy corren un serio riesgo ante el calentamiento global, que ha elevado considerablemente la temperatura.

En las regiones polares a los glaciares se les denomina casquetes o inlandsis; en el resto del planeta sólo encontramos glaciares de montaña tal como los que tenemos en Chile, que ocupan una extensión treinta veces menor a la ocupada por los inlandsis o los casquetes en los círculos polares.

Uno de los grandes efectos negativos del cambio climático, es la continua desaparición de hielo en el casquete polar y en los cuerpos de hielo a nivel continental como los nuestros a lo largo de todo Chile. A medida que la temperatura sube, perdemos las líneas de equilibrio de los glaciares a tal punto, que la temperatura media anual está en la actualidad muy por encima en la cual el hielo no debiera derretirse, aumentando la isotermia en la alta montaña, produciendo el retroceso de los glaciares a escala global y por ende el cambio climático y las desgracias como la ocurrida en Chañaral y Copiapó.

Las consecuencias del cambio climático, al parecer en Chile a nivel gubernamental no le han dado la trascendencia que se merece y aun se aprueban proyectos energéticos como Alto Maipo y mineros como Pascua Lama, que intervienen los glaciares a pesar de todo lo que ello implica para las comunidades. Intervenirlos predetermina que con el pasar de los años el derretimiento de los hielos y la realimentación del calentamiento global, hará subir el nivel de los mares a niveles insospechados, produciendo una pérdida importante de la superficie reflectante de la Tierra que es algo de importancia vital,  aumentando la temperatura media global.

En términos ecosistémicos como país, si no tenemos la capacidad de proteger los glaciares desde ahora mismo y no exigimos su protección a nivel constitucional como un bien común del Estado, la reducción del hielo de los glaciares creará una variabilidad de gran relevancia en las cuencas hidrológicas que se alimentan de los glaciares y perderemos importantes reservas de agua dulce y estaremos dictaminando que muchas comunidades a futuro tengan que emigrar.

La alteración de las cuencas hídricas que dependen de los glaciares, afectarán negativamente la cantidad de agua disponible para consumo humano en las próximas décadas en Chile, desarrollando una extrema fragilidad de las quebradas ante las lluvias torrenciales que vendrán de características tropicales al subir la temperatura en unos 2 grados. En la medida que el agua marina alcance zonas continentales al tomar contacto con los acuíferos, irá produciendo la progresiva desaparición de los suelos congelados, el permafrost, presentes en regiones frías o peri Glaciares de áreas circumpolares de Canadá, Alaska, Rusia, norte de Europa, Patagonia chilena y argentina y en la alta montaña en general, aumentando considerablemente la inestabilidad de los suelos, provocando grandes avalanchas en regiones montañosas; (como la ocurrida la semana pasada en el norte), que bajo estos parámetros y  dadas las circunstancias producidas por el calentamiento global ante el cambio climático serán normales.