El Alzheimer y otras demencias en Chile: un desafío pendiente

Por:

Radio U. de Chile
05/10/2014

Se conmemoró un día y un mes más de la fecha universal sobre el alzhéimer –en septiembre- y este año, hubiéramos querido contar noticias positivas o hablar de una mayor repercusión de esta fecha en nuestro país

¿Por qué, entre todas las enfermedades que aquejan a la humanidad, se instituyó en 1994 un día para el Alzheimer? El mejoramiento de las condiciones de vida y de la atención de salud han contribuido a que en las últimas cuatro décadas la esperanza de vida se haya incrementado en más de 10 años. Esto ha tenido como efecto un aumento de la cantidad de personas que portan enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas la enfermedad de Alzheimer y otras demencias.

Se estima que alrededor de 35 millones de personas en el mundo tienen hoy algún un tipo de demencia, cifra que se duplicará cada 20 años, alcanzando 115 millones de enfermos en el año 2050. Considerando su alta prevalencia, su impacto en la calidad de vida de las personas y su alto costo, el 2012, la Organización Mundial de la Salud y Asociación Internacional de Alzheimer solicitó a los gobiernos declarar a las demencias una prioridad de salud y desarrollar planes nacionales para otorgar una adecuada atención a quienes viven con demencias con el fin de mitigar el impacto de estas enfermedades en los países. En Latinoamérica, al menos tres países han empezado a desarrollar planes nacionales.

Chile será en 2020 el país más envejecido de Latinoamérica, por lo que urge pensar en políticas públicas para las demencias dado que aquí no contamos aún con planes de atención y de cuidado efectivos para estas personas. No podemos dejar que las personas con Alzheimer y sus familias asuman solas la enfermedad. La falta de ayuda, entre otras consecuencias, hace que se creen enormes desigualdades entre las familias que pueden costear ayuda externa y aquellas en las que un familiar debe dejar de trabajar para cuidar al enfermo.

En Chile, más de 180 mil personas (1% de los chilenos) presenta algún tipo de demencia, cifra que se incrementará a más de 3 millones de personas (3% de los chilenos) en 2020. El estudio Carga Mundial de las Enfermedades 2010, publicado el 2013, mostró que, entre 1990 y 2010, la cantidad de años perdidos por discapacidad o muerte causados por las demencias se incrementó en más del 200%. En los últimos 20 años, la cantidad de muertes atribuidas a demencias aumentó en un 526%.

Estas cifras son demasiado elocuentes a la hora de evaluar la preeminencia que debe corresponder a las demencias en las políticas públicas. Es urgente diseñar e implementar políticas públicas articuladas mediante un Plan Nacional. En efecto, son necesarios cambios en múltiples ámbitos para responder a las necesidades que generan las demencias. No existe hoy una cura para el Alzheimer, pero es posible mejorar la calidad de vida de las personas con Alzheimer y su entorno mediante intervenciones socio-sanitarias adecuadas. Las Universidades deben ser un actor privilegiado en el desarrollo de estos planes, partiendo por enfatizar la inclusión de estas enfermedades en sus mallas curriculares. Un eje fundamental de los planes ha de ser la investigación que se efectúe en nuestro país, la que permitirá conocer mejor la realidad de estas enfermedades en Chile, estudiar sus mecanismos etiopatogénicos – paso fundamental para investigar eventuales fármacos para el Alzheimer – y evaluar el impacto de las políticas públicas implementadas.

En Chile estamos viviendo un proceso de cambio que revaloriza el espacio público. La actitud que tengamos hacia las personas con Alzheimer y otras demencias nos dirá mucho sobre el modelo de sociedad que deseamos construir: una sociedad que solo se ocupa de quienes producen y se olvida de quienes olvidan, o una sociedad que cuida a los que no pueden velar por sí mismos, los hace partícipes del bien común y los incluye en el espacio público junto a todos los ciudadanos.