Estudio señala que una de cada dos mujeres corre el riesgo de sufrir un ACV

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Especial Mi Voz
10/10/2018

Además, la investigación indica que las mujeres tienen más posibilidad de desarrollar una demencia que los hombres.

Según un estudio holandés publicado el martes en el Journal of Neurology Neurosurgery and Psychiatry, una mujer de cada dos y un hombre de cada tres podría desarrollar una enfermedad neurológica como un accidente cerebrovascular (ACV), una demencia o Parkinson durante su vida

El estudio se basa en la observación de 12.102 personas de más de 45 años, de 1996 hasta su muerte o hasta el 1 de enero de 2016.

Las más importantes conclusiones indicaron que de los 5.291 que murieron en esos 26 años, 1.489 tuvieron una demencia, la mayoría, Alzheimer (80%), 1.285 un ACV y 263, la enfermedad de Parkinson.

El riesgo aumenta con la edad, pero difiere sensiblemente según el sexo: una mujer de cada dos (48%) de 45 años podría, según este estudio epidemológico, desarrollar una de las tres enfermedades durante su vida, mientras que en el caso de los hombres esto afectaría a un hombre de cada tres únicamente (36%).

El estudio también concluyó que las mujeres tienen más riesgo de desarrollar una demencia que los hombres, mientras que los hombres son más proclives a tener un ACV a una edad más temprana que las mujeres.

Una mujer tiene el doble de probabilidades que un hombre de desarrollar a la vez una demencia y un ACV.

Los síntomas

Reconocer los síntomas rápidamente es fundamental para intervenir a tiempo, ya que sólo dentro de las primeras horas de instalado un ACV isquémico puede aplicarse el tratamiento específico que permite revertir el daño cerebral: la trombolisis cerebral o disolución del coágulo.

Los síntomas habituales del ACV son siempre repentinos y pueden ser detectados por la persona afectada o sus allegados. Puede darse debilidad o adormecimiento en la cara, brazo o pierna, usualmente en un lado del cuerpo; confusión, problemas repentinos para hablar o comprender el lenguaje; dificultades para ver, desde oscurecimiento hasta visión doble, con uno o ambos ojos; bruscos inconvenientes para caminar, mareo, vértigo, pérdida del equilibrio o de la coordinación motora; intenso y súbito dolor de cabeza.

Algunas pruebas simples permiten reconocer un ACV

* Sonreír: lo normal es que ambos lados se mueven igualmente. Lo anormal es que un lado del rostro se mueva distinto;

* Levantar los brazos y piernas: lo normal es que ambos se sostienen igual, mientras lo anormal es que un miembro cae más que el otro;

* Decir una frase: normalmente uno pronuncia sin dificultad, mientras que de manera anormal uno habla con dificultad, arrastra, “borronea” las palabras o enmudece.